Murió durante 17 minutos… y volvió para contarlo
¿Puede cambiar toda una vida en cuestión de segundos? Para Victoria, una mujer activa y aparentemente sana de 35 años, la respuesta es sí.
Lo que comenzó como una simple sesión de entrenamiento en el gimnasio se convirtió en la experiencia más impactante de su vida: un paro cardíaco que la dejó clínicamente muerta durante 17 minutos.
Del esfuerzo al colapso
Apasionada del balonmano y dedicada a su trabajo como contable, Victoria estaba en plena rutina de ejercicios de fuerza cuando un mareo repentino la sorprendió.

La fatiga se transformó en oscuridad total y, en cuestión de segundos, cayó desplomada al suelo. No era un desvanecimiento común: su corazón se había detenido.
Los servicios de emergencia llegaron rápidamente. Reanimación, masajes cardíacos, desfibrilador… minuto tras minuto, la tensión crecía. Y aunque todo parecía perdido, después de 17 eternos minutos, su corazón volvió a latir.
Una experiencia inexplicable
Lo más sorprendente es lo que Victoria asegura haber vivido mientras su cuerpo permanecía inmóvil.
«Me veía desde arriba, como si estuviera flotando cerca del techo», recuerda. No hubo túneles luminosos ni visiones místicas, sino una percepción fría y clara: su propio cuerpo rodeado de médicos y máquinas. Una experiencia que, hasta hoy, no logra borrar de su memoria.
Entre la vida, la maternidad y la enfermedad
Tras salir del coma, le implantaron un desfibrilador interno que se activó varias veces para salvarle la vida. Aun así, Victoria no tardó en recuperar fuerzas y, apenas tres semanas después, volvió a hacer deporte.
En 2021, la vida le trajo otra gran sorpresa: un embarazo. Sin embargo, las complicaciones no tardaron en aparecer.
Los paros cardíacos se hicieron más frecuentes y, a las 24 semanas de gestación, los médicos descubrieron la causa: la enfermedad de Danon, una rara patología genética que destruye el corazón poco a poco.
A las 30 semanas, su hijo Tommy nació por cesárea de urgencia. Contra todo pronóstico, el bebé sobrevivió y hoy crece sano, con revisiones periódicas, pero fuera de peligro.
Un nuevo corazón, una nueva vida
En 2023, cuando su corazón ya solo funcionaba al 11 %, Victoria recibió un trasplante que le devolvió la esperanza.
La cirugía fue un éxito, y desde entonces su energía ha renacido. No solo volvió al deporte, sino que se prepara para representar a su país en los Juegos Mundiales de Trasplantados, un símbolo de fuerza y superación.
Hoy, con una sonrisa luminosa, disfruta de cada instante junto a su hijo:
«Me han regalado una segunda vida, y pienso vivirla al máximo».

