El dron registró algo que jamás debió ser visto
Cuando Bence comenzó a volar su dron sobre las montañas cercanas por simple afición, nunca imaginó que un vuelo rutinario terminaría cambiando por completo su visión del lugar.
Mientras la cámara avanzaba sobre un valle que él creía completamente deshabitado, cubierto de bosques densos y claros envueltos en niebla, algo inesperado apareció en la grabación.

Primero, una luz débil parpadeó en la pantalla. Después, una enorme sombra se deslizó entre los árboles. Los sensores del dron vibraron de forma extraña, como si algo estuviera interfiriendo en la señal.
Bence amplió la imagen, sin poder creer lo que veía: en medio del claro se erguían las ruinas de un antiguo edificio, uno del que nadie en el pueblo había oído hablar.
Un segundo después, la cámara captó una figura dando media vuelta rápidamente, como si hubiese notado que estaba siendo observada. Su rostro no se distinguía, pero sus acciones eran apresuradas, casi desesperadas. Sostenía un paquete envuelto en una lona gruesa.

De pronto, la imagen se oscureció: una interferencia abrupta bloqueó por completo la transmisión.
Bence reprodujo la grabación una y otra vez, preguntándose si aquello había sido una simple coincidencia… o la pista de algo mucho más inquietante. Aquel lugar del que solo se hablaba en viejas leyendas ahora revelaba un significado totalmente distinto.
Una cosa le quedó clara: su dron había descubierto un secreto que alguien no quería que saliera a la luz.

