El niño y su misterioso amigo del océano
Cada mañana, en las costas de las Islas Canarias, ocurre un encuentro fuera de lo común. Un enorme animal marino emerge de las olas para saludar a un niño que pasa allí sus vacaciones. Los niños suelen sentirse atraídos por los animales, sean domésticos o salvajes. Pero esta amistad es distinta a todas: el amigo del niño habita en lo más profundo del océano.

A las seis en punto, el niño camina hacia la orilla. Allí espera, inmóvil, con la vista perdida en el horizonte, convencido de que su enigmático amigo no tardará en aparecer. En la mano, lleva un pez que le ofrece cada día.
Cuando los primeros rayos del sol acarician la superficie del mar y dibujan destellos dorados sobre las olas, el majestuoso animal emerge en silencio.

Nada hacia el niño, toma con delicadeza el pescado y, sin un solo sonido, se sumerge de nuevo en la inmensidad azul.
Un ritual silencioso que se repite cada día.
Simple, pero lleno de magia: la amistad secreta entre un niño y un ser venido del mar.

