Cuando todo salió completamente distinto de lo que se había planeado…
y la cámara lo grabó todo, nadie en el estudio podía creer lo que estaba ocurriendo en ese mismo instante. El silencio se hizo de repente, roto solo por las miradas sorprendidas y las reacciones de asombro de los presentes.

Incluso el camarógrafo, que a lo largo de su carrera ya había visto de todo, durante unos segundos no supo hacia dónde debía apuntar la cámara.
Lo que al principio parecía una grabación normal se convirtió en una situación inesperada que nadie allí presente habría podido prever ni controlar.

