Sin sus rasgos distintivos, animales como las jirafas, con sus largos cuellos, o los pulpos, con sus tentáculos, serían casi impensables.

Por eso, el erizo Nelson es un caso particularmente inusual dentro de su especie:
por razones completamente desconocidas, ¡nació sin espinas!
Básicamente, es un erizo calvo.

Lamentablemente, en la naturaleza no tendría ninguna posibilidad de sobrevivir, ya que carece de protección natural.
Un portavoz de Wildlife Trust afirma:

«Nelson es un gran misterio para nosotros. Es realmente asombroso que haya logrado sobrevivir tanto tiempo».

A pesar de su peculiar apariencia, Nelson parece estar en perfecto estado de salud y, además, disfruta de una vida de auténtico lujo: recibe regularmente masajes con aceite.

Su dueño duda que alguien logre descubrir algún día por qué le faltan todas las espinas.
Sin duda, Nelson es uno de los erizos más extraordinarios que jamás hayas visto, aunque quizá no sea tan adorable como sus compañeros espinosos.

