El “pez más feo del mundo” no es lo que parece
Pertenece a la familia Psychrolutidae y su nombre científico, Psychrolutes microporos, no suena precisamente encantador. Sin embargo, es conocido mundialmente como blobfish, un apodo que no solo se refiere a esta especie, sino a varias similares que habitan en las profundidades marinas.
El primer ejemplar fue hallado en 1983, frente a las costas de Nueva Zelanda, aunque no fue descrito oficialmente por la ciencia hasta una década después. Y, pese a haber sido descubierto hace más de cuarenta años, su estilo de vida sigue rodeado de incógnitas.

La fama del blobfish explotó en 2003, cuando una fotografía suya —fuera del agua— se viralizó en Internet. Su expresión triste, los rasgos caídos y su cuerpo gelatinoso lo convirtieron rápidamente en un fenómeno de las redes.
En 2013, fue votado como “el animal más feo del mundo” en una encuesta online. Antes de esa notoriedad repentina, apenas se lo mencionaba en los círculos científicos, y era considerado poco más que una rareza abisal.
Pero aquí viene el dato sorprendente:
el pez globo no es tan feo como crees. Al menos, no en su entorno natural.

Este animal vive entre los 600 y 1200 metros de profundidad, donde la presión es más de cien veces mayor que en la superficie. Para sobrevivir en un ambiente tan extremo, ha desarrollado adaptaciones extraordinarias: un cuerpo blando, sin músculos definidos, y un esqueleto flexible. Esta estructura le permite flotar sin esfuerzo sobre el lecho marino, alimentándose de restos orgánicos que caen lentamente desde las capas superiores.

En esas profundidades, el blobfish presenta una forma mucho más compacta, con una cabeza redondeada, ojos grandes y oscuros, y un cuerpo que no resulta tan extraño como en las imágenes virales.
El problema aparece cuando es extraído del agua: al cambiar drásticamente la presión, sus tejidos se expanden, su estructura colapsa y su apariencia se transforma por completo.

Es entonces cuando adquiere ese aspecto flácido, con la característica “nariz colgante” que lo ha hecho tan famoso… y tan incomprendido.
A pesar de su celebridad, aún se sabe poco sobre esta criatura. Uno de los principales focos de investigación actual es su longevidad. Como muchas especies de las profundidades, el blobfish podría vivir muchos años, gracias a su metabolismo extremadamente lento.

