El candado es una herramienta fundamental para proteger puertas, cajas de herramientas, cobertizos para bicicletas y otros espacios exteriores.

Su diseño le permite resistir intentos de manipulación, como los realizados con herramientas de corte, además de ofrecer protección contra las inclemencias del tiempo.

Un detalle poco conocido pero clave en muchos candados es el pequeño orificio en la parte inferior.
Su función es permitir la salida del agua, evitando la acumulación de humedad en el mecanismo interno y reduciendo el riesgo de corrosión y óxido.
Esto contribuye significativamente a prolongar su vida útil.

Para una protección aún mayor, también existen candados impermeables diseñados específicamente para resistir condiciones climáticas extremas, asegurando la seguridad de los bienes incluso en entornos adversos.

