Icono indiscutible de las pasarelas en los años 90, la supermodelo estadounidense Janice fue una de las figuras más reconocidas y solicitadas de su generación.
A menudo se la menciona como la primera mujer en la historia de la moda en recibir el codiciado título de «supermodelo».

Tras alcanzar la cima en el mundo del modelaje, Janice dio el salto a la televisión, participando con frecuencia en distintos programas. En 2003, incluso puso en marcha su propio proyecto personal.

Obsesionada con mantener su juventud, no escatimó en cirugías estéticas ni tratamientos cosméticos, a los que recurrió en numerosas ocasiones.
También se preocupaba en exceso por conservar su figura delgada, llegando a seguir dietas extremadamente estrictas.

En algunas etapas, se alimentaba únicamente de una ensalada al día si notaba el más mínimo aumento de peso.
Lamentablemente, estos extremos terminaron alterando profundamente su apariencia.
Las intervenciones quirúrgicas no produjeron los resultados esperados: su rostro perdió simetría, las comisuras de sus labios se hundieron y su piel se volvió visiblemente más deteriorada.

Hoy, a sus 69 años, Janice aún no ha logrado borrar del todo las huellas que le dejaron sus numerosas operaciones.

