Aunque el cumpleaños oficial de Leonardo DiCaprio es el 11 de noviembre, el actor optó por celebrarlo unos días antes, lejos de miradas indiscretas. El objetivo era claro: evitar a los paparazzi, siempre al acecho para colarse en la fiesta o conseguir información. La discreción fue tan extrema que, a pesar de la presencia de cientos de invitados, no se filtró ni una sola fotografía en internet.

Según una fuente anónima, la celebración fue simplemente espectacular. Para conmemorar su 50.º aniversario, DiCaprio invitó a unas 500 personas, incluyendo a numerosas celebridades de renombre mundial.
Entre los asistentes se encontraban Robert De Niro, Steven Spielberg, Brad Pitt acompañado de Inés de Ramón, Katy Perry y Orlando Bloom, Paris Hilton, Tobey Maguire, Cara Delevingne y muchas otras estrellas del cine y el entretenimiento. Además, el actor se aseguró de invitar a sus familiares y amigos más cercanos: sus padres, George e Irmelin, sus parejas respectivas, y varios amigos de la infancia.
Sin embargo, una ausencia llamó especialmente la atención: la de Victoria Ceretti, su actual pareja.

Según un informante cercano a la pareja, DiCaprio decidió deliberadamente no invitarla, lo que la habría herido profundamente y dejado la impresión de que no la consideraba digna de formar parte de este círculo de élite.
La fiesta tuvo lugar en el exclusivo club San Vicente Bungalows en West Hollywood, conocido por sus estrictas normas de confidencialidad.
A los invitados se les prohibió tomar fotografías con cualquier dispositivo, y todos los teléfonos y cámaras fueron revisados y sellados a la entrada.
Compartir información o imágenes en redes sociales estaba terminantemente prohibido; quienes infringieran las reglas eran expulsados de inmediato y podían enfrentarse a una prohibición de por vida en el club.
