Escribió la historia de su vida junto a su mejor amigo, y ese guion les valió nada menos que un Óscar. Aquel triunfo lo catapultó a la cima, convirtiéndolo en uno de los actores más reconocidos de Hollywood.
Cuando tenía apenas diez años, sus padres se divorciaron.
Fue una experiencia difícil, pero le enseñó a valerse por sí mismo. Solía ayudar a su madre, maestra de preescolar, y por las tardes actuaba junto a su hermano en pequeñas producciones de teatro amateur.
Con el tiempo, su pasión por la actuación se volvió seria, aunque el camino al éxito no fue sencillo.

A los 18 años ingresó en una prestigiosa universidad, pero abandonó los estudios tras un solo semestre para perseguir su sueño en Hollywood. El dinero era escaso y aceptó cualquier trabajo que pudiera pagarle las cuentas, desde camarero hasta mozo de mudanzas.
Lo curioso es que uno de sus primeros papeles importantes no llegó gracias a un casting, sino gracias a un guion que él mismo había escrito con su mejor amigo.
Aquella historia, inspirada en parte en sus propias vidas, les hizo ganar el Óscar al mejor guion original y les otorgó fama mundial.

Nació en el seno de una familia estadounidense común y corriente.
De niño, sus ojos brillaban cada vez que su madre le contaba cuentos de hadas o su padre le leía libros sobre historia y viajes. En la escuela, no era el chico más popular ni el más ruidoso: era el soñador callado que podía pasar horas mirando por la ventana, inventando mundos imaginarios.
Aquello que empezó como un simple sueño infantil se convirtió con el tiempo en la gran meta de su vida. Siempre ha mantenido un perfil discreto, lejos de los grandes escándalos mediáticos.

Se casó con una camarera argentina, se convirtió en padre de cuatro hijas y considera que la paternidad es su mayor logro. Hoy, a pesar de las multimillonarias ganancias de sus películas, sigue siendo el mismo joven de Cambridge que cree que lo más importante en la vida son las personas que ama y el trabajo honesto.

