Iván, un leñador experimentado, trabajaba en una pequeña explotación forestal al borde de un antiguo bosque.
Respetuoso de la naturaleza y sus misterios, aceptó un día una tarea que lo inquietaba: talar un gigantesco árbol centenario en el corazón del bosque.
Su tronco, agrietado y cubierto de musgo, parecía cargar con siglos de historia.
Mientras manejaba la sierra, la hoja chocó de repente contra algo duro, oculto en la madera. Sorprendido, Iván detuvo su avance y continuó con extrema precaución.

En el centro del tronco, descubrió una cavidad, y dentro de ella, un objeto metálico.
Cuando finalmente cayó el árbol, una vieja caja de metal, oxidada y pesada, rodó hasta el suelo del bosque.
Cubierta de polvo y musgo y grabada con símbolos extraños, su sólida construcción dejaba claro que había sido hecha para perdurar.
Iván permaneció inmóvil, los ojos fijos en la caja, consciente de que acababa de desenterrar un secreto oculto durante décadas en el corazón del bosque.
