Nicky tenía una familia feliz: un marido cariñoso y una hija adorable de su primer matrimonio. Pero había un pensamiento constante en su mente, un deseo que la acompañaba desde que nació su hija.
Nicky soñaba con adoptar a otro niño, brindarle un hogar, amor y seguridad.
Su marido la apoyó en su deseo, y juntos decidieron adoptar a un niño de un orfanato.

Revisaron varios perfiles, pero finalmente eligieron a un niño que consideraban desahuciado. Rustam nació con varias malformaciones congénitas.
Cuando su madre biológica lo vio por primera vez, se apartó de él debido a su estilo de vida poco saludable durante el embarazo. El niño nació con una sola pierna.
Los médicos hicieron todo lo posible por reconstruir su rostro.
Nicky dice que no se asustó cuando vio al niño por primera vez. Pensó inmediatamente en cómo ella y su marido podían ayudarle. Hoy, hace un año de la adopción.

Los padres de Rustam le enseñaron a caminar, primero con muletas y luego con una prótesis. Ha trabajado arduamente con un logopeda y, ahora, su habla es completamente comprensible para todos.
Nicky cuenta que, al principio, tanto los adultos como los niños del vecindario desconfiaban de él y se burlaban.
Temían jugar con un niño tan diferente y lo evitaban en el patio de recreo. Rustam comenzó a publicar fotos y compartir momentos interesantes de su vida.
Su perfil se hizo popular rápidamente.

Los medios se interesaron por su historia, y tanto Nicky como Rustam fueron invitados a varios programas de televisión.
Nicky enseña a su hijo a no avergonzarse de su apariencia y le transmite que lo más importante de una persona es su alma. A Rustam aún le queda un largo camino por recorrer, pero sabe que su amorosa familia siempre estará a su lado.

