¿Con qué frecuencia las amistades iniciadas en las redes sociales evolucionan en algo más? A menudo, la realidad resulta ser mucho más desalentadora que las ilusiones que nacen de la correspondencia en línea. No obstante, hay excepciones. Esta es la historia de un amor increíble que comenzó gracias a Internet.
Una joven de Kazajistán vio una publicación de un hombre con una discapacidad severa en la que expresaba su tristeza por no poder volver a caminar sobre la hierba, nadar en el río ni experimentar el amor. Conmovida, Anna decidió escribirle para ofrecerle su apoyo.
Sin imaginar lo que estaba por suceder, le envió una foto de ella misma en silla de ruedas, con un peso de apenas 20 kg. A pesar de la apariencia de Grigory Prutov, Anna no se dejó llevar por las apariencias y al día siguiente comenzaron a comunicarse activamente.

Cuando se conocieron en persona, se miraron fijamente durante un largo rato, hablaron mucho y no podían parar.
Gregorio había nacido sano, pero con el tiempo sus padres notaron que su crecimiento se había detenido y que sus brazos comenzaban a doblarse.
Preocupados, acudieron a los médicos, quienes diagnosticaron a Gregorio con atrofia muscular espinal, una condición que le impediría volver a ponerse de pie. Además, los médicos pronosticaron que no viviría más de cinco años.
Gregorio necesitaba asistencia constante de su familia. Su madre le dedicaba todo su tiempo, realizando diversos ejercicios con él, mientras que sus padres acumulaban grandes deudas en un intento por consultar a varios especialistas sin éxito.

Para poder comunicarse con otras personas, Gregorio se familiarizó con el ordenador y estableció muchas amistades en las redes sociales, lo que finalmente le llevó a conocer a Anna.
En 2013, la pareja se trasladó a Andrey Malakhov, donde Grigory le propuso matrimonio a su amada. A pesar de casarse, muchos dudaron de los sentimientos de Anna y la criticaron en Internet, sugiriendo que su interés era obtener un permiso de residencia o dinero.
Al mismo tiempo, Grigory no tenía una casa propia; la pareja vivía de alquiler y él recibía una pensión de invalidez muy baja, por lo que era difícil creer que hubiera ganancias materiales involucradas.
Anna cuidaba de su esposo constantemente. Con el tiempo, la pareja tuvo un hijo sano al que llamaron Alexei y pronto compraron un piso mediante una hipoteca.

Gregory mantiene a la familia trabajando en el desarrollo de sitios web, gestionando un blog y creando videos de felicitación, mientras que a Anna le apasiona la fotografía.
A pesar de todas las dificultades, su familia es verdaderamente feliz, y eso es lo que importa. Gracias por leer y no olvides compartir esta hermosa historia de amor con tus amigos y familiares.

