Si eres padre o madre, entenderás este vídeo sin importar el idioma que hables. Es esa dosis de ternura que llega directo al alma.
No hay vínculo más profundo, complejo y hermoso que el que une a una madre con su hija.
Aunque no entiendas ni una palabra de lo que dicen, no importa: el amor se ve en los gestos, en las miradas y en las sonrisas.

La pequeña se niega a comer con ese encanto travieso que solo los niños tienen, mientras la madre, con infinita paciencia, intenta convencerla. ¿Quién no ha vivido una escena así?
Y cuando parece que el momento no puede ser más dulce, la bebé descubre la cámara.
La complicidad de las sonrisas que comparte con su madre derrite cualquier corazón. Es un amor imposible de explicar con palabras: incondicional, puro, eterno.
Ser madre de una niña es tener siempre a tu lado una cómplice, tu mejor amiga y tu alma gemela para toda la vida.

