En 1924, una niña de dos años llamada Lillian Metclough recibió un dulce en forma de huevo, con un juguete dentro, similar a las actuales sorpresas Kinder.

El huevo estaba envuelto en un delicado papel decorado con motivos florales, y en su interior de chocolate se encontraba una pequeña muñeca. A Lillian le gustó tanto este obsequio que lo guardó toda su vida.

Cuando Lillian falleció en 2019, su familia revisó sus pertenencias y encontró este sorprendente tesoro, que había permanecido intacto durante casi un siglo.

El huevo, que aún conservaba su envoltorio y la cáscara en perfecto estado, fue un emotivo hallazgo.
La familia decidió llevar el huevo a una casa de subastas para obtener una valoración. Los expertos estimaron que su valor mínimo era de 300 libras.

Este descubrimiento llenó de alegría a la familia, ya que no solo representa una reliquia familiar, sino que encapsula un siglo de historia. El huevo, con su envoltorio decorativo y la sorpresa oculta, sigue transmitiendo esa sensación festiva y nostálgica.

